jueves, 18 de noviembre de 2010

CRONICA

INTRODUCCIÓN
Esta crónica presenta a cuatro generaciones con una narración de algunos hechos trascendentes en la vida de las personas entrevistadas, quienes de manera libre y espontánea hacían relatos de lo que para ellos resultaba interesante en transcurso de su vida, enfatizando elementos tales como nivel educativo, condiciones de vida, círculos sociales y momentos emotivos que enmarcaron su vida cotidiana.
En el municipio de Supatá Cundinamarca transcurría el año de 1938, cuando nació María Dolores Torres en el seno de una familia campesina conformada por José Ignacio Torres y Delfina Salamanca; María Dolores era la mayor de once hijos de los cuales eran siete mujeres y cuatro hombres. En esta región para aquella época los partos eran asistidos por parteras, quienes se valían de sus conocimientos empíricos y su experiencia para desempeñarse como enfermera en otras ocasiones era el esposo quien asumía esta tan delicada tarea; para el posparto a la madre se le sometía a una dieta rigurosa que incluía el consumo de alimentos especiales como el chocolate de los siete granos, esta bebida tenía como base chocolate al que se le adicionaba maíz, trigo, cebada, lenteja, arveja, fríjol y garbanzo; estos granos secos se molían previamente y se adicionaba esta harina además a la bebida se le agregaba, queso, leche y huevos se batía muy bien se tomaba muy caliente, otro alimento que tampoco podía faltar era el consomé de gallina acompañado de un rico arroz, muslos de gallina, plátano, y papa; la dieta incluía guardar reposo preferiblemente en cama durante cuarenta días pues la madre quedaba muy débil, a tal punto que algunas padecían de fuertes dolores de cabeza ante lo cual se impregnaba un trapo blanco con vino y se le amarra a la cabeza. Para esta época no se conocían en la región métodos de planificación por eso las familias eran muy numerosas; habían familias que tenían hasta dieciocho hijos.

María Dolores en cercanías a la finca de sus padres
Normalmente las parejas tardaban en promedio de uno  a dos años para que naciera su primer hijo y si por alguna circunstancia una pareja no tenía hijos la gente empezaba a murmurar, decían que la mujer utilizaba mañas para no quedar en embarazo; esta sociedad era muy machista se resalta con helecho de que si el hijo que nacía era niño se celebraba con mucha alegría en especial por parte del padre, pero si era una niña se tomaba como una carga; ellos veían como muy posible que las mujeres después de tener catorce años fácilmente podrían ser engañadas por hombres mayores quienes las embarazaban y desaparecían de la región dejando a la familia con una doble carga, que era la de atender a la muchacha durante su embarazo y después criar al bebe. María Dolores fue criada en una finca pequeña que tenia de una hectárea de tierra, la casa era de madera, no se tenía energía eléctrica, acueducto y mucho menos teléfono; el agua para el consumo humano y el riego de los cultivos la tomaban de la quebrada, se alumbraban con espermas o mecheros de ACPM.


La casa tenía hermosa jardín muy bien cuidado con variedad de flores multicolores que se extendía bordeando el camino de acceso a la casa, en la finca cultivaban café, plátano, arracacha y caña con la que se hacía molienda para hacer panela. Don José Ignacio para poder mantener a una familia tan numerosa tomaba en  arriendo otras fincas en las que cultivaba:  yuca, maíz y fríjol, lo mejor de la cosecha era para la venta y el consumo del hogar, el riche[1] se utilizaba para alimentar los marranos y las gallinas, se tenía una vaca de leche para complementar la dieta alimenticia de la familia; esta vaca la mantenían amarrada, se alimentaba con pasto imperial cultivado fuera de la finca y pellejos  de  papa, yuca y plátano  que salían  de la cocina, la tierra se preparaba con arado de animales o manual, la molienda se hacía en un trapiche[2] movido por una mula amarrada a un extremo del balanzón[3] y el jugo se cocinaba, se vaciaba en moldes que dan la forma de la panela, se deja enfriar se saca del molde, se empaca en hojas secas de plátano. En ese tiempo las hijas mayores se encargaban de cuidar a sus hermanos menores mientras la madre atendía los quehaceres  del hogar y preparar la alimentación de los obreros que don José Ignacio contrataba para atender los cultivos que tenía en las fincas que tomaba en arriendo, los  hijos varones a la edad de diez años ya empezaban a trabajar en la propia finca para aprender con el padre. Como María Dolores  mantenía cuidando a sus hermanos, asistió muy poco a la escuela tan solo medio año por lo que no aprendió a leer ni a escribir; de su experiencia como estudiante cuenta que no existían cuadernos para escribir, en vez de estos usaban las pizarras, que eran una especie de tablitas con una capita sobre la que se escribía empleando unas piedrecillas blancas, para borrar se levantaba la capita y quedaba lista para volver a escribir, no se usaba uniforme, todos los niños vestían de particular y andaban descalzos; en cada vereda había una escuela y solo un profesor(a) por escuela por lo que todos los niños recibían clase en un solo salón de primero a quinto, los cursos eran poco numerosos tenían 3, 4 o 5 estudiantes, a los profesores(a) había que obedecerles ciegamente y respetarlos como si fueran nuestros padres, cuando se cometía una falta los profesores(a) aplicaban fuertes castigos físicos a los estudiantes entre los que se destacaban los siguientes: ponían de rodillas a los niños con  un ladrillo en cada mano durante un largo tiempo si los dejaban caer les pegaban con una vara en el cuerpo otro castigo era  golpear la palma de la mano con una regla, a los niños les tiraban de la patilla y a las niñas del pabellón de la oreja, estos castigos eran los mas usados. Para las onces se llevaba, plátano maduro frito, huevos fritos, yuca dorada, café en leche, chocolate, leche y frutas. En los recreos se jugaba el puente estas quebrado, cogidas. Para mis padres no era importante que nosotros estudiáramos recordaba doña María Dolores, ellos le enseñaban a  uno  a hacer cuentas y ya con eso era suficiente para defenderse en la vida y si no se sabe firmar se pone la huella y así se hacen los papeles que se necesiten. Los domingos se bajaba al pueblo a pie descalzo con las alpargatas al hombro arriando las mulas cargadas con café, la panela, yuca, maíz y fríjol por los largos caminos empedrados; al llegar al pueblo se acostumbraba a ir a misa, pero antes de entrar se ponían las alpargatas o cotizas; ha nosotros nos llevaban a misa una vez al mes o en fechas especiales, aquellas misas eran ceremoniales y durante la celebración no se podía hacer ni un solo comentario porque si no lo pellizcaban, el templo era considerado el lugar más sagrado que existía ya que era la casa del Señor en donde se iba  a dar gracias por todo lo que se tenía, por eso era necesario arreglarse como si fuera para una fiesta luciendo sus mejores prendas. las mujeres utilizaban una pañoleta en la cabeza cubriendo  todo el cabello que lo mantenían largo ya que nunca se lo cortaban pero se peinaban con trenzas, ellas usaban vestidos largos bajo de los cuales llevaban una prenda parecida a una falda de un material ligero que se llamaba enaguas, estas evitaban las transparencias de la tela de los vestidos; los hombres usaban camisa blanca, pantalón de dril, ruana y sombrero de paño, tenían el cabello bien corto; al salir de misa se llevaban los productos de la cosecha a vender a la plaza de mercado. Lo rico de los domingos dice mientras sonríe doña María Dolores, era cuando se celebraba la fiesta del Campesino, habían desfiles, la gente se disfrazaba, bailaban por todas las calles del pueblo, se hacía exposición y premiaban a los productos más  grandes o de mejor calidad con mercados, o herramientas agrícolas como azadones, picas, barretones y machetes entre los mas usuales Los paseos eran centros religiosos como Bojaca, Chiquinquirá y Pacho en Cundinamarca para pagar promesas por favores recibidos de los santos. En cuanto a eventos sociales se hacían fiestas  para festejar primeras comuniones, bautizos, matrimonios, navidad y San Pedro, para estos eventos se mataban gallinas o a veces marranotas; las  fiestas de matrimonios duraban hasta tres días, se tomaba chirrincho[4], chicha de maíz y masato, se bailaba toda la noche, se invitaban a los parientes cercanos y vecinos de las veredas, se bailaba guabina, paso doble y el tres.
 Mohán de la narración de doña María Dolores
Respecto a mitos y leyendas, recuerda doña Maria Dolores: que la mamá contaba que para el Mohán las cuevas de oro son sagradas, el las consideraba su casa, él mohán se emborrachaba con chicha de maíz y aguardiente de caña, que él mismo preparaba; en las montañas habían riquezas que eran cuidadas por Mohán que cuando alguien excavaba para sacarlas el Mohan hacia explotar la montaña y se las llevaba para otro lado, Cuando habían tempestades y las quebradas o los ríos se crecían y bramaban era porque llevaban una guaca.                              
A la edad de catorce años me case con un obrero de mi padre, José Roberto castillo el tenia treinta y cuatro años, me fui a vivir a una finquita que el tenia en la vereda la Reforma que es la mima en que vivía con mis padres; a los dos años de casada tuve a mi primera hija, en total complete doce hijos, siete   hombres y cinco mujeres, la mayor de mis hijos murió hace cuatro año, los demás ya han organizado familia ahora vivo  en Bogotá en la casa de uno de mis hijos con mi hija que es especial, por cuestiones de salud.
Rosa en medio de una hermana

 y una sobrina, durante la celebración 

de la primera comunión 

de la primera de ellas
Rosa nace en el 1955 es la segunda de los hijos de doña María Dolores y es con quien continuamos esta crónica debido a que la hija mayor es fallecida. Rosa Vivió en la finca con sus padres y su hermana mayor, a los dos años nació mi hermano José, así año y medio tras año y medio nacieron otros hermanos, los partos de mi mamá fueron atendidos por mi papá quien cuando iba a nacer un bebe mandaba a los niños donde la vecina a ser visita; excepto los dos últimos hermanos que nacieron en hospitales; en 1962 entre a estudiar en la escuela de la Reforma allí no se usaban uniformes y las maletas eran morrales de fique que tejía mi mamá , las onces las llevábamos en bolsas de papel donde venían los granos del mercado las onces eran  maíz pira, yuca asada, huevos duros, leche, café o colada, además recolectaba  por el camino frutas para complementar las onces como;, naranjas, mandarinas, guamas, moras silvestres, tomates de árbol. La escuela contaba con un solo profesor a quien se le recordaba por sus muy fuertes castigos físicos. Recuerdo muy bien que a los niños los castigaba arrodillándolos sobre granos de maíz con un ladrillo en cada mano dúrate  una hora; si no lo aguantaban les pegaba con la regla, golpeaba la mano de los alumnos que no hacían la tarea con gran regla de madera gruesa.

La organización del salón  era por filas así los  cinco cursos se diferenciaban, la escuela tenia un salón grande, una cocina, el comedor y un patio grande, donde jugábamos a la hora del recreo, escondidas, el puente esta quebrado, al gato y al ratón. Allí solo curse dos grados de primaria, mi papá decía que con ese estudio era suficiente para defenderse en la vida, sabiendo leer y las operaciones básicas no necesitaba nada mas, mi  primera cartilla fue Coquito, los cuadernos que use eran rayados de color amarillo, se escribía con lápiz negro y rojo; recuerdo que los domingo tocaba ir a misa por que era obligatorio, el profesor nos formaba a la entrada de iglesia, llamaba lista y sacaba allí la nota para religión, esta  materia era obligatoria cuando uno perdía una materia en la libreta de calificaciones se anotaba con rojo, mi papá al ver estas notas nos daba una fuetera con un perrero, que era un rejo en cuero seco enrollado que donde pegaba la punta reventaba la piel ó nos pegaba con la chapa de la correa.

Viví en una finca de doce hectáreas que tenia mi papá en la vereda la Reforma del municipio de Supatá, mi papá era agricultor y mi mamá se dedicaba a los oficios del hogar; mi papá cultivaba yuca, maíz, fríjol, plátano, café, arracacha, que servia para la venta y el consumo del hogar, también se tenían vacas, cerdos, un caballo que era muy resabiado y solo lo lidiaba mi papá a los demás les daba pata y muela; un día mi papá le dio una paliza porque le tumbo una carga de caña, se tiro al piso y no se quería levantar, tan dura fue la paliza que le lastimo un ojo y desde entonces quedo tuerto, pero no dejo de ser resabiado seguía pateando y echándose al suelo cuando no quería trabajar, teníamos también cabros, que eran alimentados en una montaña grande que tiene la fina. En semana santa no se hacia nada en especial los días jueves y viernes santo, lo único que podíamos hacer era comer y dormir porque según mi papá si  jugábamos se nos aparecía el diablo, porque esos días eran sagrados donde no se podía hacer bulla  ya que  nuestro señor estaba muerto estábamos como en un velorio; para entonces en la montaña habían uno sitios muy altos de mas dos metros en donde se dejaban los cabros sueltos los días Jueves y Viernes y se llaman las pizarras, los animalitos les daba miedo y nunca se bajaban de allá, a todos los animales tocaba darles harta pero harta comida que les alcanzara para los dos días santos. A los cerdos se les alimentaba con balués, guatilas y cema este último alimento concentrado para cerdos, estos animales eran los únicos que se sacaban para la venta. La casa la hizo mi papá en bareque[1] y madera en un lugar alto sobre una gran piedra, tenia tres alcobas, la cocina, y el comedor que quedaba a la entrada de la cocina  y al rededor de las piezas un corredor de metro y medio encerrado con barandas de madera, la casa tenia zarzo hecho en madera para secar el café, los pisos también eran en madera, tenia tres patios, en uno construyó un tanque para el agua con una capacidad como de 100 canecas, para llenarlo se usaban mangueras que nos traía el agua desde muy lejos, de una finca que quedaba a varios kilómetros distancia, estas mangueras las enterraban para que no las rompieran los animales, el agua era de un nacedero; en el otro patio que quedaba por detrás de la casa había una entrada para la pieza de los hijos varones, y el patio principal que era al frente de la cocina y las otras dos piezas, estaba lleno de jardines, empedrado con dos escaleras una  para las  piezas y la otra para el comedor. Las otras dos piezas compartían la entrada una era para mis padres y la otra para nosotras las hijas. No contábamos con servicios públicos, nos alumbrábamos con  mecheros de ACPM, se cocinaba con leña en una hornilla, las ollas se sostenían sobre tres piedras o se colgaban en una  de las vigas de la cocina, además se tenía un gancho donde se colgaban las ollas.  Mi papá también construyo una enrramada[2] para hacer la molienda. La asistencia a fiestas no era muy frecuente porque a mi papá lo le gustaba dejarnos ir y mucho menos solas; en las fiestas se bailaban rancheras, tomábamos guarapo, chicha y chirrincho, las mujeres íbamos con faldas largas y pañolones, los hombres utilizaban sombrero, ponchos y camisa de manga larga arremangada con pantalón de dril. Un personaje publico que yo recuerdo arto fue Virgilio Barco quien 1986 fue elegido presidente de Colombia que durante su mandato se lograron algunos  acuerdos con la guerrilla y la lucha contra el narcotráfico. A la edad de 14 años, Rosa se fue de su casa a trabajar en Bogotá  en casas de familia fue allí en donde conocí a Pedro Malaver nos sigue contando; a la edad de 18 me fui a vivir con él, Pedro también era de mi pueblo de la vereda el Tablazo, tenemos  dos hijos barones, vivo en una casa de nuestra propiedad ubicada en el barrio Holanda de la localidad de Bosa, ya mis hijos organizaron familia, el mayor se llama Wilson tiene actualmente 35 años y un niño de seis años, el otro se llama Cesar que tiene 32 años y que tan solo tenia 15 cuando fue padre, ahora su hija lo hizo abuelo, ella tiene una hija de un 3 de edad. Económicamente dependo de los arriendos que recibo de la casa. La crianza de mis hijos fue para mi un gran sacrificio ya que mi esposo no alcanzaba ha cubrir con los gastos de la casa, el gastaba mucha plata en cerveza con sus amigos, por lo que yo tenia que trabajar en lo que me saliera para poder educar a mis hijos. Rosa es una persona taciturna de pocas palabras y un poco tímida resulto muy complicado que nos hiciera este relato.




[1] Es una  mezcla de arcilla blanca, ceniza y boñiga de caballo seca.
[2] Es una  estructura que solo tiene techo. 

Pablo nace el 24 de Septiembre de1968 es el séptimo hijo de José Roberto castillo y María Dolores Torres. Pablo convivía con sus dos padres tres hermanos uno mayor y dos menores porque los otros hermanos mayores ya se habían ido de la casa a trabajar en diferentes cosas. Pablo estudio hasta 3º grado de primaria en la escuela de la reforma, aprendió a leer con la cartilla Cochito, en el recreo jugaba soldado libertado, escondidas y fútbol. Comía de unces frutas, plátano frito, huevo duro, maíz pira, pan con chocolate o café. Nos decía Pablo: a la edad de 10 años me iba para el pueblo a las ferias y fiestas, la pasaba toda la noche en los juegos que habían en el parque, mirando como los adultos gastaban la plata, me metía a la plaza de toros a ver las  corridas, para comprar galguerías recogía envase de cerveza y la vendía en las tiendas; Cuando cumplí los 11 años me fui a vivir con un tío en la vereda la Cabrera del municipio de Supata, mi tío trabajaba en una finca, en las mañanas yo tenia que llevar la leche en una mula para el pueblo, con este trabajo pagaba la comida y la dormida a mi tío, además me tocaba hacer oficios de la casa como barrer y organizar los cuartos; un tiempo después me voy a atrabajar en una finca vecina con don Antonio, allí también era el encargado de llevar  todo los días la leche al pueblo, el señor molía caña todos los jueves y viernes yo era el que bagaciaba[1] y empacaba la panela, el resto de  tiempo me dedicaba a hacer otros oficios o labores de la finca. Cuando cumplí los 15 años me vine a Bogotá a donde mis hermanas, allí  pase unos meses pero me aburrí y volví al pueblo en donde trabaje de jornalero recogiendo café, desyerbando, rozando potreros, sembrando yuca, maíz y caña; en esta misma época recuerdo que vestia con pantalones de dril, camisas claras de manga larga que mantenia casi siempre arremangadas que era la moda, las mujeres usaban pantalon (eslad) llevaban el pelo largo y suelto. Las rumbas eran con merengues y musica tropical, me gustaba Wilfrido Vargas, y unas orquestas de ritmos tropicales que no recuerdo; en el pueblo escuchabamos radio, emisoras como Santa fe, radio Super y  Futurama de Pacho. Recuerdo que cuando iva a a las ferias y fiestas de Pacho hacian exposiciones equinas en que se destacaban los caballos de Gonzalo Rodriguez Gacha




[1] Encargado de recibir los residuos que quedaban de la caña después de pasar por el trapiche.


Pablo con su esposa,
celebracion el grado de una de sus hijas
.
Los 20 años regrese a Bogotá y me dedique a trabajar en la construcción, viví con un amigo en el barrio Diana Turbay en una pieza, en este tiempo conocí ha Silvia Vargas con quien establecí una relación románica, que termino en una unión libre de la que ya tenemos dos hermosas hijas, como la situación económica se puso difícil en Bogotá decidí que fuéramos a vivir Cachipay a cuidar una finca, allí vivimos durante 5 años al cabo de los cuales regrese a Bogotá para comprar una casa en la localidad de Bosa, barrio Porvenir y me dedique de lleno a la construcción como contratista durante 3 años aproximadamente, luego ingreso a trabajar en el colegio Fray Bartolome de la Merced perteneciente a la comunidad de los Jesuitas, por recomendación de un amigo; en esta institución nos estimularon para que estudiáramos; entre a estudiar en el colegio Mayor de San Bartolome ubicado frente a la plaza de bolívar, presente examen de validación para primaria, en este colegio empecé desde sexto grado y ahora soy bachiller.
Sildana; esa soy yo la titular de esta sencilla pero divertida crónica. Nací en el municipio de Facatativa departamento de Cundinamarca, hospital San Rafael el 6 de julio del 1974, soy la penúltima de los hijos de José  Roberto Castillo y María Dolores torres de Castillo me llevaron de regreso a la finca de mis padres en esa casita de madera que tanto me gusta , a los siete años ingrese a la escuela a primero de primaria, al igual que a mis hermanos me correspondió la misma forma de enseñanza en un espacio similar, un salón para todos los cursos e incluso con el profesor que les enseño a ellos.

 Sildana cuando tenía 8 años de edad en la cocina 
de la finca de sus padres, junto a su hermano Reinaldo

La situación disciplinaria se mantenía igual que cuando mis hermanos estudiaron, los mismos castigos físicos, la misma forma de calificar y hasta las mismas palizas por materias perdidas; algo que llamaba la atención era la diferencia de edad entre los est
udiantes, había en un mismo curso niñas de 8 a 15 años. Aprendí a leer e la  cartilla NACHO LEE, estudiábamos de 8 a.m. a 1 p.m. Cundo curse segundo ya habían construido otro salón entonces asignaron una profesora para 1º, 2º y 3º, se mantenía la costumbre de no uso de uniformes, calzaba cotizas que mi papá nos compraba, al llegar de la escuela en la tarde teníamos que ir a darle comida a los animales. Como no se contaba aun con servicios públicos nos alumbrábamos mecheros de ACPM y el agua era traída de un nacedero para el consumo humano, de los animales y para el riego de los cultivos; estos eran café, plátano, maíz, arveja, caña, yuca y arracacha.
En cuanto a la vida social, mi papá  hacia fiestas todo los  31 de Diciembre, comíamos sancocho con gallina, tamales y tomábamos masato, chirrincho y chicha bailábamos toda la noche, mis hermanos hacían circulo, mi papá bailaba conmigo, en el centro y ellos nos acompañaban con las palmas bailando también, esos momentos son los más felices que tengo de mi padre. Los ritmos que mas bailábamos eran: torbellinos, guabinas y carranga (Jorge Veloza y los carrangueros de Raquira), la música la escuchábamos en un tocadiscos de pilas, los discos eran de acetato unos grandes con varias canciones que se llamaban Long play, unos pequeños con una sola canción y se llamaban discos sencillos. Yo era una persona que siempre cuestionaba las acciones de mis padres no estaba de acuerdo como ellos nos criaban en cuanto a deberes y derechos porque a mis hermanos hombres les daban más derechos que nosotras las mujeres, ellos podían salir a cualquier parte, se iban para las ferias del pueblo y no pasaba nada, pero nosotras nunca podíamos hacer lo mismo porque éramos las niñas de la casa y las fiestas de pueblo eran para las vagamundas; cuando llegaba una visita las mujeres no podíamos salir de la cocina y menos si eran hombres no nos podían mirar; mi mamá siempre nos decía que a los hombres había que tenerlos lejos porque ellos podían hacernos cosas malas que nos perjudicaba toda la vida. Me acuerdo tanto de los partidos políticos porque mi papá nos contaba que Pacho era liberal y Supatá conservador, que en la época de la violencia de liberales con conservadores los habitantes de Pacho no podían  ir a Supatá y viceversa. Mi papá contaba que cuando pasaban los grupos armados de los partidos haciendo batidas llegaban a las casas y preguntaban de que partido eran simpatizantes, si no eran de su partido los mataban, ante esta situación la gente buscaba refugio en cuevas o hacían sótanos en las casas para proteger a sus familias. Mi papá no se perdía elecciones y siempre votaba por los conservadores sin pensar en que ofrecía o quién era el candidato, en ese tiempo les pintaban el dedo con tinta roja indeleble. Cuando mi papá estaba descansando nos contaba historias de cuando él era arriero[8], nos contaba que una noche cuando él iba por el  camino en compañía de mi abuelo, él empezó a cogerle ventaja a mi abuelo cuando de pronto se le apago la linterna, y se le apareció un vihato[9]; para que este espíritu le entregara su tesoro tenía que romperle la sotana que llevaba puesta con una navaja, cuando mi papá se disponía romper la sotana mi abuelo lo llamo y entonces el vihato desapareció. También nos contaba que en la finca donde vivíamos hacía muchos años había un tesoro enterrado, la finca entonces era solo monte en una parte de la finca había un terreno plano encerrado entre montañas, que en ese plan había un lago de agua cristalina rodeado de árboles de naranjo con los frutos de oro, pero nadie se podía acercar por que la tierra se empezaba a hundir. Otra que nos conto fue la leyenda del “medio pollo” decía que dos vecinas habían echado una camada de huevos a empollar pero unos se engüeraron[10] entonces al momento de repartir sobraba uno, ellas querían partes iguales entonces decidieron partir un pollo por la mitad; desde ese momento el pollito esta penando por todas partes, se le ve corriendo y chillando y si alguien lo remeda coge a la persona y le da una pelotera[11], la gente le tenía mucho miedo nadie se atrevía a remedarlo. El nos contó los pactos que la gente hace con el diablo para conseguir plata,  ponían a cocinar un gato negro vivo por allá en un sitio que quedara bien lejos de las casas, a media noche se empezaba a escuchar el llanto de niños, gritos fuertes, lamentos, los llamaban pero no podían mirar para tras ni correr tenía que caminar bien tranquilo, hasta llegar a cierto punto si no aguantaba la prueba los podía matar Satanás; mi papá menciono a una  persona que había hecho este pacto que cuando murió no lo pudieron entrar a la iglesia por que pesaba mucho, en la finca de él asustaban, en esa casa nadie vivió después de que él murió, este era un señor con mucha plata y artos hijos de diferentes madres. Cuando mi papá nos contaba estas historias, todos  nos  íbamos a dormir muertos de miedo garrados de las manos y no nos movíamos de la cama para nada hasta que amanecía. En mi casa mi mamá planchaba con una plancha de carbón, porque no había luz eléctrica en la  casa,  instalaron la luz en la casa en el año 1987 justo al año en que murió mi papá; él nuca estuvo de acuerdo con que instalaran la energía eléctrica en la casa; decía que no era necesario era un costo innecesario, que si acaso no podíamos andar sino era con un foco, acaso no recordábamos que cuando él había sido arriero caminaba con la luz de la luna y el camino lo iluminaban las estrellas que colgaban del cielo como candelabros.



Alfonso junto con su hijo mayor en el parque de Supatá
Un domingo de cada mes íbamos al pueblo a misa y para recordar el sacerdote era muy regañón, pero mis padres creían fielmente en lo que él decía, en todo momento le estaban hablando del pecado, de lo bueno y lo malo, el respeto por los adultos era súper importante, en ningún momento se le podía contestar fuerte a un adulto eso era motivo de recibir una paliza. Mi papá era un hombre trabajador se levantaba a las 5 a.m. y trabaja hasta que se pusiera el sol como a las 6 p.m... A la edad de 12 años me trajeron a Bogotá mis hermanos para trabajar en casas de familias cuidando niños, porque ha su juicio ya estaba en edad para mantenerme sola, ellos por ser mayores querían manejar mi vida a su antojo, no salga, no tenga amigos ni novio, viví en el bario Ciudad Montes con una familia que me apoyo para estudiar, ingrese al Instituto Triangulo ubicado en la calle13 con 29, allí valide la primaria.
Tenía 15 años cuando conocí a Alfonso y nos hicimos novios, entonces estaba cursando 6º grado de la básica secundaria, al año quede en embarazo por lo que suspendí el estudio, dedicando todo mi tiempo a mi hogar, cuando tenía 21 años tuve mi segundo hijo. Cuando tenia 25 años decidí retomar mis estudios empecé a validar cursos de bachillerato con apoyo de unos libros de inravisión (bachillerato por radio) que me consiguió una amiga, cada 6 meses presentaba el examen de validación por cursos ante el ICFES así valide los cursos 7º y 8º, en 1998 ingrese al un colegio Distrial Murillo Toro que quedaba cerca de la casa en el Barrio Santander; me gradué de bachiller en el año 2000 con muchos deseos de continuar estudiando, pero siempre se me presentaron inconvenientes de todo tipo; me presente en 3 ocasiones a la universidad Distrital y en la tercera oportunidad, pase al proyecto curricular LEBEM. En mi condición de estudiante he tenido muchas experiencias enriquecedoras, mis compañeros que han sido personas a las cuales tengo mucho que agradecerles y quienes siempre me hay apoyando cuando me encuentro baja de nota y sin ánimo de continuar; otras personas a quienes agradezco profundamente, son los docentes porque también han dejado profunda huella en mi; ellos se han constituido en un modelo positivo de referencia  que de una forma u otra van moldeando mi perfil profesional. Una experiencia gratificante y enriquecedora han sido las practicas porque durante el semestre toca trabajar duro, pero al final de cada practica se puede observar que se ha logrado avance con los estudiantes, aunque en ocasiones no se cumple con las expectativas planteadas; en las practicas se aprende mucho; vivir en el ambiente de una aula, es como ser el capitán de un barco que guía a su tripulación, se enfrenta cada tormenta con inteligencia emocional.   

El proyecto más significativo en mi formación como docente fue trabajar con niños  especiales de la fundación Promadin; el compartir con niños que tiene limitaciones, pero que de alguna forma tienen mucho que ofrecer, amor, amistad, compañía sin ningún interés, además son personas espontáneas que expresan sus sentimientos y emociones  sin prejuicios alguno, responden al cariño y comprensión con que se les trata de la misma manera, son  personas agradecidas y lo manifiestan abiertamente  
Actualmente estoy cursando octavo semestre y a la vez desarrollo mi tesis de grado que consiste en una propuesta de aprendizaje para la enseñanza de la suma y resta de fracciones. Algo que me hace sentir muy feliz es que mi hijo mayor esta en este momento cursando tercer semestre en el proyecto curricular LEBEM en Universidad  Distrital.


[1] Son los productos de baja calidad o muy pequeños que son rechazados en el mercado o con  alguna imperfección que se generaban al momento de la cosecha.
[2] Trapiches de azúcar, utilizados desde el siglo XVI, eran un tipo de sierra mecánica, movida por mulas para moler la caña de azúcar, con ese caldo se hacia la pamela.
[3] Era el una vara que  tenia un hueco en la mitad y se introducía en uno de los piñones del trapiche para que se moviera.
[4] Es un trago casero hecho de hinojo y anís. 
[5] Es una  mezcla de arcilla blanca, ceniza y boñiga de caballo seca.
[6] Es una  estructura que solo tiene techo,
[7] Encargado de recibir los residuos que quedaban de la caña después de pasar por el trapiche
[8] Persona encargada de arrear las mulas que era el transporte de la época
[9] Un espíritu de  alguien que había enterrado todo su riqueza y para que pudiera descansar en paz la entregaba a alguien de buen corazón. Estos espíritus tenían una sotana blanca. 
[10] Son los huevos que se dañan porque no estaban fecundados 
[11] Asustar y arrastras por todas partes

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